Pruebas FARO: una alternativa de evaluación para las Pruebas Nacionales Bachillerato

 La ECE presentó los resultados de una investigación en torno el tema de las Pruebas Nacionales de Bachillerato

Por Evelyn Gutiérrez Soto

Con el lema de Educar para una nueva ciudadanía, la Escuela de Ciencias de la Educación (ECE) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), organizó el conversatorio Formas Alternativas de Evaluación para pruebas nacionales (FARO), espacio que sirvió para analizar los cambios en materia evaluativa que impulsa el Ministerio de Educación Pública (MEP).

El pasado 20 de febrero, el Ministerio de Educación Pública anunció la sustitución de la Prueba Nacional de Bachillerato por la prueba FARO, por lo que es un tema relevante, y de actualidad, el cual desde la visión académica universitaria merece la atención y abordaje para hacer una reflexión.

La actividad fue organizada por la carrera de Administración Educativa, a cargo de Olman Bolaños Ortiz, con la participación de Ana Cristina Umaña Mata, encargada del Doctorado en Educación y Christian Ocampo Hernández, de la cátedra de Educación para el Desarrollo; así como contó con la participación del experto Mauricio Portillo Torres, profesor de la UNED.

El evento se caracterizó por ser el escenario idóneo para que la UNED a través de la academia, implementara no solo un análisis de las políticas educativas del Ministerio de Educación (MEP), sino también de los cambios en la evaluación que afectan el sistema educativo formal.

En este contexto Olman Bolaños Ortiz indicó: “No es simplemente asumir los cambios, es importante cuestionar, repensar y dialogar. De manera clave la Escuela de Ciencias de la Educación tiene un rol central en la formación inicial de futuros docentes, resulta necesario que estos cuenten con una visión crítica y reflexiva. Además, la universidad pública debe tomar posición ante las modificaciones en distintos ámbitos, aportar e influir en la política pública”.

El académico acotó que la UNED como generadora de opinión fomenta espacios en donde hay intercambio de ideas ante procesos que afectan dinámicas sociales. “Debemos romper la endogamia en la discusión, avanzar en influir en la realidad y mostrar los aportes de la universidad pública. Generar desarrollo, capacidades en los profesionales que preparamos”, relató el investigador.

En esta misma línea el expositor, Mauricio Portillo Torres, quien estuvo vinculado al Ministerio de Educación y es funcionario de la UNED, cuenta con amplio conocimiento en el ámbito curricular, presentó los resultados de la investigación.

Portilla Torres señaló que los resultados de la investigación presentan la importancia de la evaluación educativa que debe ser sistémica, articulada y de múltiples propósitos, además que requiere del diseño de un marco de referencia alineado a la Política Educativa y Curricular, así como requiere de un modelo evaluativo pedagógico y centrado en la persona.

Además, el investigador indicó que la evaluación requiere de medios más auténticos e integrales en donde los programas de estudio tengan un enfoque basado en habilidades y competencias.

Los comentarios de Christian Ocampo Hernández giraron en torno a las limitaciones, y desafíos que se tienen que asumir desde la academia para estar al nivel de lo que los nuevos cambios ameritan.

“Me gusta que la prueba se aplique a todos los estudiantes sin que sea excluyente, sobre todo en la aplicación en el último nivel, para mejorar. Mejorar habilidades, ya que no se trata de memorizar y reproducir contenido teórico, por lo que se tiene que avanzar a otros modelos educativos. La prueba tiene un carácter facultativo para los estudiantes que deseen subir el porcentaje de la prueba”, agregó.


El académico además indicó que entre las limitaciones de la reforma tienen que ver con que estas son producto de un modelo de planificación y gestión tecnocrático, son pruebas escritas estandarizadas, se sobredimensiona la evaluación de los aprendizajes y pueden constituir un factor de exclusión educativa, y representan un ajuste a criterios educativos de la OCDE (PISA).

En esta misma línea destacó que “los desafíos de la reforma deben ajustarse a cambios en mediación pedagógica, evaluación de los aprendizajes, enfoque por competencias, Revalorización del papel del estudiantado, acompañamiento al profesorado”.

El turno le tocó a Ana Cristiana Umaña Mata, quien señaló varios retos que se requieren en la formación continua de las personas que integran la comunidad educativa, como la mediación pedagógica para una construcción del conocimiento, cómo se entiende y cómo se valida esa construcción, y como se orienta esta.

Además, Umaña Mata relató la importancia de los ambientes de aprendizajes diversos, la evaluación formativa y transformadora. Que se aprende, como se aprende y como evaluar la construcción del conocimiento es esencial en el trabajo de los docentes y las pruebas FARO no están siendo construidas por los docentes.

A su vez, la académica indicó la importancia de visualizar la evaluación como un recurso de aprendizaje, que implica generar cambios en el currículo, en las prácticas y tiene que ser un proceso para análisis de la información, mejoras, sostenibilidad, para la toma de decisiones claras en las cuales se haga interpretación de los resultados.

¿Qué son las pruebas FARO?

Las pruebas FARO No son pruebas criteriales, pues no se tienen condiciones para ello. Una prueba criterial requiere de al menos dos evaluadores por prueba, y en caso de discrepancia una tercera.

Es una prueba que utiliza métodos estadísticos y modelos psicométricos (Teoría de Respuesta al Ítem), referida a estándares, los cuáles son más abstractos y menos contextualizados.

Desde la óptica de la evaluación la prueba FARO debería aspirar a ser una prueba de dominio, es decir, describir lo que una persona puede hacer un área de contenido específico.

El formato de los ítems será más de selección de la respuesta y, muy poca o nula, de producción de respuesta.

¿A qué debe aspirar FARO?

• Incorporar formas auténticas de evaluación sobre todo para la evaluación del dominio de habilidades que no pueden ser medibles en una prueba estandarizada.

• Ser una prueba de evaluación educativa y no evaluación psicométrica.

• Contextualizar las habilidades y criterios según cada disciplina evaluada.

• El propósito de la prueba debe ser para realimentar el aprendizaje (una prueba para el aprendizaje) y no una prueba para medir lo aprendido (del aprendizaje).

• Que sea una prueba vivencial, que puedan utilizar tecnología si lo necesitan para solución de un problema cotidiano.

• Formar evaluadores para poder tener pruebas realmente basadas en el criterio de expertos.faro3

• Pruebas de producción de respuesta.

Lo positivo de la prueba radica en:

• Prueba obligatoria en 5 y 10 año, permite un plan remedial (es más sistémica).
• Deja de ser una prueba de evaluación normativa.

• Obliga a la construcción de un marco evaluativo coherente con la política curricular.

• Da mayor peso a la evaluación interna (centro educativo) 60% y menos a la evaluación externa (prueba nacional) 40%

La actividad contribuyó a que la universidad, a través de sus académicos compartiera y debatieran ideas y posiciones para con ello contar con una mayor comprensión del contexto educativo con esta nueva reforma.

Finalmente, se contó con público de instituciones públicas y privadas como el Colegio Los Ángeles.

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