Según los expertos: ciclos recesivos e incertidumbre caracterizan la crisis económica

 

 

Actualmente, los índices de desigualdad social de Estados Unidos son comparables a los de 1920.

 

 

 

“Costa Rica debería tomar medidas con sentido de previsión en procura de disminuir el daño de la crisis en nuestro pequeño país.”

 

 Román Macaya, Flora Fernández, Guido Vargas y Luis Paulino Vargas.

 

 La crisis económica, que empezó en agosto del 2007, estuvo antecedida por procesos de desregulación y liberalización financiera, procesos de concentración del ingreso y la riqueza, un sesgo generalizado del sistema hacia lo financiero y especulativo. Así lo plantea Luis Paulino Vargas, catedrático de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

   

Él explica que, por ejemplo, en el tema de equidad de distribución del ingreso y la riqueza, en los últimos 25 años Estados Unidos perdió los avances que había logrado entre los años 30 y 70.

 

  

 

El auge inmobiliario: el detonante

 

Otro antecedente de la crisis tiene que ver con el auge inmobiliario. La burbuja especulativa financiera que se generó a su alrededor estalló en agosto del 2007, sus efectos inmediatos fueron el estremecimiento de las bolsas de valores, las grandes pérdidas que los bancos empezaron a reportar y que las empresas financieras vinculadas al sector inmobiliario empezaron a ser objeto de los primeros estragos.

  

Posteriormente, la crisis financiera se trasladó al sector productivo lo que da paso a la gran recesión, que en el caso de Estados Unidos empezó en noviembre del 2007 y se extendió hasta agosto del 2009.

 

“Como acción paliativa se produjeron paquetes financieros con el objetivo de salvar bancos. La demanda del gobierno intervino en la economía y trató de llenar el hueco que se creó porque las empresas bajaron su inversión y las familias bajaron su consumo. El 2010 estuvo matizado por una débil, lenta y vacilante recuperación económica, no obstante, el desempleo se agudizó”, explicó Vargas.

  

En el 2011 se ha registrado un debilitamiento mucho más pronunciado de la recuperación económica. Las bolsas del mundo se han desplomado producto de los temores de un segundo ciclo de recesión económica.

  

Luis Paulino Vargas, quien es además director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo, (CICDE) de la Vicerrectoría de Investigación fue el moderador del conversatorio “Crisis económica mundial: implicaciones para Costa Rica” que se produjo en la UNED recientemente y que contó con la presencia de expertos en el tema económico.

  

Guido Vargas, dirigente campesino de UPA-Nacional, Román Macaya, empresario y Flora Fernández, pequeña empresaria y activista ciudadana participaron también del diálogo.

 

 

 

Las implicaciones para Costa Rica

 

Los expertos coinciden en que no se debe descartar la posibilidad de entrar en otro ciclo recesivo a finales de este año o principios del otro; lo anterior debido a la pérdida de dinamismo de las economías en el primer semestre del 2011, caracterizado por el pánico generado en las bolsas de valores en los últimos meses, la presión que se ejerce sobre los grandes bancos y las políticas de recorte fiscal que se están aplicando.

  

Este ciclo recesivo que, según las estimaciones, puede durar más de dos años: “pone en problemas el modelo neoliberal de Costa Rica porque sus pilares fundamentales quedan debilitados, es decir, las exportaciones de zona franca y el turismo de gran hotel. Costa Rica debería anticiparse a la crisis, tomar medidas con sentido de previsión en procura de disminuir el daño en nuestro pequeño país”, aseguró Vargas.

  

Repensar el modelo de desarrollo es la recomendación que ofrecen los expertos. Luis Paulino Vargas, por ejemplo, propone mirar hacia el bloque sudamericano, no solo como país sino como región centroamericana.

  

El académico sustenta su posición en dos razones: la forma en que el bloque resistió el primer ciclo de la crisis mejor que Centro América, México, Estados Unidos y Japón; y en que actualmente está trabajando, liderado por Brasil, en un plan de contingencia de la crisis.

  

Guido Vargas, dirigente campesino de UPA-Nacional fue enfático: “nosotros creemos que el libre comercio y seguir apostando en la misma dirección va a llevar a las economías del mundo a tocar mucho más fondo. Costa Rica le sigue apostando a los tratados y esas políticas neoliberales no van a solucionar los problemas; por el contrario, ya que esas políticas han descuidado la seguridad alimentaria y han regalado nuestro mercado interno. No es posible que estemos importando más del 50% de lo que nos comemos.”

  

A Flora Fernández, pequeña empresaria y activista ciudadana lo que más le preocupa es el tema de la seguridad alimentaria. “No sabemos qué va a pasar con la crisis ni con el dólar, lo fundamental es el tema alimentario porque tenemos que comer todos lo días”, comentó;

  

Fernandez planteó la posibilidad de “empezar a pensar en ser prosumidores, que cada uno empiece a producir un poco de lo que se come. Olvidarnos de los modelos y volver a las raíces de lo que somos; con eso no vamos a afectar a ningún agricultor.”

  

El empresario Román Macaya coincide con Fernández. Incluso plantea que se debería ir más allá: además de tener una huerta, se podría ser prosumidores de productos industriales, de información u otros bienes y servicios.

  

“Nosotros debemos fortalecer nuestras políticas nacionales porque Costa Rica dejó de tener políticas propias. Comenzamos a adoptar las de otros países y dejamos de hacer las cosas a la tica, que era algo muy positivo, ambicioso y sumamente audaz y nos convertimos en pasivos, en ser receptores de los modelos y eso nos lleva a tener los mismos resultados. El agro es un campo fundamental que se debe promover por dos razones: por bienestar rural y por seguridad alimentaria”, dijo Macaya.

  

Otro tema que planteó el empresario es el de los tratados de libre comercio. Desde su apreciación, Costa Rica los tiene con muchos países, pero no los está administrando correctamente. Propone, entonces, reenfocar de firmar más tratados a administrar agresivamente los existentes.

  

El panorama general expuesto radica en que el porcentaje de hipotecas que está listo para remate en Estado Unidos es histórico. Esas casas llegarán al mercado, se devaluarán y empezará un nuevo ciclo de recesión, con el agravante de que ahora no hay dinero para un rescate fiscal. Por tanto, las probabilidades de estar a las puertas de un nuevo ciclo recesivo más agudo que la anterior parece inminente. La incertidumbre parece ser lo único seguro.

 

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