Mujer Indígena y Educación: una mirada desde la visión de Juana Batzibal, indígena Maya Kaqchikel

"La lucha ha sido muy difícil pero tenemos que seguir rompiendo esas barreras que nos han impuesto por muchos siglos. Si no lo hacemos nosotros como indígenas, ¿quién lo hará?"

 

Juana Batzibal, indígena Maya Kaqchikel de Guatemala, llegó a la Universidad Estatal a Distancia (UNED) para hablar acerca de los retos y dificultades que tuvo en su vida como estudiante universitaria y de las diversas luchas sociales en las que estuvo involucrada, con el fin de reivindicar los derechos de las mujeres indígenas y de los pueblos originarios.

 

El conversatorio, que llevó por nombre "Mujer Indígena y Educación" se realizó gracias a la labor conjunta que llevaron a cabo el Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE), el Acuerdo de Mejoramiento Institucional (AMI) y la Unidad de Capacitación y Becas.

 

Para Luis Paulino Vargas, director del CICDE, la visita de Juana Batzibal a Costa Rica se da en un momento coyuntural para el país, específicamente por los problemas suscitados en Salitre y la tenencia de tierras, y la problemática educativa que atraviesa la nación, debido a que el sistema de educación nacional carece de acciones inclusivas dentro de sus políticas institucionales.

 

"En primer lugar, darle las gracias a Juana por aceptar la invitación a todos las personas que se hicieron presentes en esta actividad. Con la presencia de Juana, lo que pretendemos no solo es enriquecer la línea de investigación acerca de comunidades indígenas que trabajamos desde el CICDE y que compañeros como Leonardo Picado y Xinia Zúñiga llevan a cabo; sino que desde la visión de personas como Juana, quien ha vivido diversas experiencias en diferentes ámbitos como lo social, cultural, multicultural y hasta político nos cuenten cuáles han sido esas dificultades que tuvieron que pasar para lograr objetivos comunes y colectivos, en función de ese bienestar humano", expresó Vargas.

 

Memorias de Juana Batzibal

 

Hola hermanas y hermanos, es un honor volver en esta casa de estudios superiores pues la UNED siempre nos ha abierto sus puertas para albergar y promover nuestras costumbres, nuestras tradiciones, nuestra cultura y nuestra cosmovisión.

 

Me invitaron para hablar acerca de la mujer indígena y la educación. Este es un tema complejo porque en este proceso se presentan una serie de situaciones que hacen más difícil el desempeño académico para nosotros los indígenas. Pero quizá este no sea tan complicado como cuando uno tiene que lidiar con la sociedad, con el gobierno y con las instituciones que le ponen trabas a una.

 

En la actualidad hay muchos acuerdos y tratados, tanto nacionales como internacionales pero estos solo están en el papel pues la mayoría de ellos no se cumple. En ese sentido, debo decir que soy una mujer Maya Kaqchikel que sufrí mucho para lograr salir adelante, y que así como yo, hay otras mujeres que luchan por sus derechos y se enfrentan a todo ese sistema opresor.

 

En esta oportunidad no vengo a enseñar ni mucho menos, solo vengo a compartir mis experiencias acerca de las marchas y luchas sociales que hemos realizado mujeres y hombres indígenas para defender nuestros derechos.

 

La realidad de Costa Rica no es tan diferente a la de Guatemala, tal vez tendrán algunos diferencias en cuento a los territorios donde se ubican las poblaciones; es decir, que en Costa Rica existen territorios o reservas indígenas, los cuales están alejados de la ciudad, pero en Guatemala, por ser una población mayoritariamente indígena no tenemos reservas indígenas -risas- pues sino todos tendríamos que estar en una reserva.

 

En cuanto a la discriminación, tanto en Costa Riva como en Guatemala existe este atropello, por ejemplo, en el caso de ustedes, el simple hecho de estar en esas reservas es una clara discriminación, en Guatemala también ocurre pero de diferente manera.

 

En Guatemala, los gobiernos no han querido reconocer que nuestra sociedad es multicultural, multiétnica y multilingüe; sino que ellos respaldan ese sistema occidental que para lo único que sirve es para poner barreras culturales y dividir a la población. Estas acciones han dañado el autoestima de las personas y de las mujeres guatemaltecas principalmente.

 

Otro de los problemas que enfrentamos las mujeres indígenas es que nos han etiquetado como inferiores y eso tiene que ver con los estereotipos que se han generado alrededor del indígena. Por ejemplo, el simple hecho de vestir nuestras vestimentas tradicionales hace que las personas nos tengan lástima e incluso nos ven como los pobrecitos.

 

Esto tiene repercusión en la educación también, pues en las escuelas, colegios y hasta en las universidades nos tratan mal y nos discriminan. Nos obligan a usar uniformes y no respetan nuestras costumbres, nos obligan a hablar español y no respetan nuestra lengua materna.

 

Otro punto importante es que las mismas instituciones de gobierno, que son las encargadas de velar por nuestros derechos, lo que hacen es burlarse de ello. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) de Guatemala en su último censo afirmó que la población guatemalteca está conformada por el 45% de personas indígenas, cuando en realidad la cifra ronda entre el 60% y 70%.

 

Algunas organizaciones indígenas dice que había un lugar privilegiado para la mujer Maya pues teníamos un lugar sobresaliente y esto era el "deber ser", es decir que como mujeres teníamos ese papel fundamental de la trasmisión de conocimientos, lo cual nos convertía en las portadoras de la educación. Con los años, esto fue cambiando y fue contaminada por los colonizadores y las personas que llegaban de afuera; hoy, esas cosas se han ido perdiendo y para recuperarlo tenemos que seguir resistiendo y luchando para que no nos desaparezcan.

 

Como les decía, en Guatemala hay ley para todo pero no sirve de nada, el Estado no lo hace respetar. En la actualidad, existe una comisión que debate acerca de los derechos de los indígenas, lo cual hace que el Estado reconozca que hay problemas serios, eso es bueno, pero por otro lado, no hay respuesta del mismo, o sea, seguimos igual.

 

Entrevista a Juana Batzibal

 

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