Homenaje a Rose Mary Hernández Vargas… In memoriam

para homenajeSu credo le hacía tener la certeza de que al partir habitaría por siempre en la presencia de Dios, a quien amaba y deseaba honrar. Y aquí, en este plano, doña Rose Mary  Hernández Vargas se ha quedado en los corazones y en la memoria de su familia, amigos, compañeros y sin duda, en las páginas de su querida columna Encuentro con la Identidad Cultural, la cual escribió con pasión primero para el boletín Semanario Extensionistas ahora llamado Extensión en Acción de la Dirección de Extensión Universitaria. 

El pasado jueves 18 de febrero, esta Dirección preparó un homenaje póstumo para doña Rose Mary con el fin de recordar su legado personal y laboral. Los presentes escucharon las palabras emotivas de su jefe la señora Yelena Durán, de Adib Abdalah, coordinador de Promoción Cultural, de Mario Valverde, ex coordinador, sus compañeros directos Fernando Lizana y María Elena Fournier y de otros compañeros y amigos dentro y fuera de la UNED.

Para homenaje proyecciónTodos rescataron su entusiasmo por la poesía, la fotografía, la investigación de la identidad cultural costarricense, sobre todo por los temas relacionados a su amada provincia de Heredia. Cada uno también, coincidió en resaltar la fe de esta dulce mujer que nos dejó el 9 de enero del 2016 para partir a la casa de su Padre celestial a la edad de 63 años. También elogiaron la preparación académica y que nunca escucharon a doña Rose Mary criticar a alguien, más bien, estuvo siempre anuente a orar por cada dolencia de conocidos o referidos. Además aplaudieron que se caracterizó por respetar la creencia de todos.

A continuación compartimos con ustedes las palabras que don Mario Valverde, ex coordinador del Programa de Promoción Cultural, le dedicó a doña Rose Mary durante su homenaje póstumo:

Homenaje a Rose Mary Hernández Vargas... In memoriam

Por Mario Valverde M.

La vida de un funcionario UNED no es tanto el expediente acumulado en orden alfabético en la Oficina de Recursos Humanos, con nuestro ingreso, exámenes psicológicos y grados académicos, sumado a los castigos por llamadas de atención; como lo es la propia vida en el tiempo laboral que nos tocó interactuar, dialogar, comunicar nuestros sueños, pesadillas, logros, rupturas, pruebas de salud, amores y desamores, luchas familiares, compromisos políticos; pero también nuestras recreaciones, fiestas, pachos; así como nuestros esfuerzos por el estudio, luchas laborales, préstamos para nuestras necesidades diarias. Todo eso que ocurre con los amigos/ funcionarios que no son muchos, íntimos del café y la oficina, que se unen por valores semejantes o distintos pero que les permiten unirse y formar círculos de conversación.

Rose Mary Hernández Vargas, tantos caminos recorridos. Mujer bien preparada académicamente. Profesora en UCR y UNED. Los dos compartimos varios años en el CeU Desamparados, ella en la cátedra de Métodos de Investigación, que coordinaba Lester Osorno, y yo en la cátedra de Filosofía; desde ahí comunicábamos temas de la academia, el corre, corre para las tutorías y la angustia, todavía no superada, de las grandes calificadas de exámenes y tareas. La UNED entonces era muy pequeña y familiar (no quiero decir con esto que no existían diferencias); lo digo en el sentido de que nos conocíamos todos, hasta a los muertos los reconocíamos. A mi partida de la UNED, había que preguntar quién era el que se había muerto.
A Rose Mary le toca vivir esa época como jefa y créanme que no hay jefatura fácil; y luego llega a Extensión, refugio de muchos. Para entonces, ya la UNED en población era otra. Unos de salida y muchos otros de entrada. Rose Mary descubre en la escritura y la poesía su nuevo nicho para unir sus conocimientos de historia, junto al proyecto de rescate de la identidad cultural. Y créanme que ese nicho llamado El Extensionista, lo amó y lo defendió siempre. Cuando no salía El Extensionista en una semana, reclamaba, a pesar de sus largos silencios que mostraba en su trabajo.

Ella escribió cerca de 232 artículos. No sólo escribió sino aprendió a documentar con fotos el tema presentado. Y ese trabajo como profesional es su mayor legado de creación. Anoto lo que escribió de Omar Hernández, de su libro Discriminación y racismo en la historia costarricense, para denotar que Rose Mary sabía lo que estaba haciendo desde su columna Rescate de Valores y en especial desde su amada Heredia: “Algunos historiadores consideran que si los valores culturales que nos identifican se van deteriorando hasta amenazar con desaparecer, probablemente es porque no conocemos lo que es ser costarricense, nuestras tradiciones, costumbres, raíces y hasta nuestro territorio, ese desconocimiento sería comparable con el de una persona que va perdiendo los rasgos de su fisonomía y su memoria hasta quedar irreconocible, ni valor, ni identidad para ella”.

En poesía participó conmigo y otros funcionarios en el taller del poeta premio nacional Erick Gil Salas. De sus poemas que yo le leía, sobre todo, después que se terminó el taller, no me dejé ninguno, o Rose Mary simplemente se los dejó para ella, dentro de su mundo íntimo y sólo de ella, dentro de sus valores espirituales que ella aceptó en los últimos años de su vida.

Gracias, Rose Mary, por compartir tus años laborales en la UNED. Termino con un poema de Goethe, poeta alemán, que un día te pasé para que lo leyeras; no sé si lo leíste, pero ahí te va...

En todas las cumbres
hay paz,
en todas las copas de los árboles
no oirás
ni respirar
los pájaros, callan en el bosque
solo espera, pronto,
tú también descansarás....

Hasta siempre, compañera....


Doña Rosemary Hernández Vargas fue funcionaria de la UNED a partir del 16 de enero de 1987. Laboró en la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades como tutora del curso Métodos de estudio a distancia e investigación. Asimismo, fue jefe durante dos años del Centro de Planificación y Programación Institucional. En los últimos años, laboró en el Programa de Promoción Cultural de la Dirección de Extensión Universitaria.

Ella era Licenciada en Historia con estudios en Administración. Por su formación académica, se interesó en la historia local y los temas de identidad cultural en diferentes regiones del país, como por ejemplo la Isla de Chira, sobre la cual redactó un artículo publicado en la segunda edición de la revista UNEXOS de la Dirección de Extensión Universitaria. Autora de las secciones Rescate de Valores e Identidad Cultural del Semanario Extensionistas, hoy Boletín Extensión en Acción. En los últimos meses, se dedicó al estudio histórico de los cantones de Heredia, entre ellos Barva. Le sobreviven su hijo Carlos Vargas y cinco nietos. 

Paz en su viaje a lo más sagrado de sus creencias.